jueves, 19 de abril de 2018

Comienza la segunda semana ABPMooc



¡Vamos allá con la segunda semana del ABPMooc!
Aquí tenéis las tres metáforas visuales que he intentado que comuniquen los valores de mi prototipo de proyecto:


Y veamos cuál ha sido hasta este momento mi práctica cooperativa. Al recibir la propuesta pensé “¡Uf! Cero.” Porque leyendo hace poco sobre el tema descubrí algunas de sus características y me di cuenta de que lo que yo creía que hacía en clase no era más que trabajos en grupo sin una organización, base ni fundamento. Hace un mes que espero recibir un libro descatalogado de segunda mano de Johnson y Johnson: “El aprendizaje cooperativo en el aula” para poder poner un poco de orden a mi práctica docente. Y en la espera se me plantea esta pregunta. ¡Uf!
Pero, leyendo el “Cuestionario de autoevaluación de prácticas cooperativas” me he dado cuenta de que, en el fondo, no estoy tan lejos de utilizar la cooperación en el aula:

  • El trabajo en clase casi siempre está organizado en grupos de 4 alumnos.
  • En algunas actividades me gusta que trabajen por parejas o tríos, que luego se agrupen para poner en común sus ideas con otros grupos y así sucesivamente hasta que la clase está dividida en dos. Utilizo esto sobre todo para intentar recordar qué sabemos de determinado tema o cualquier brainstorming en general.
  • Siempre he considerado que saber trabajar en un equipo es fundamental, por eso le doy mucha importancia a las habilidades interpersonales y a las estrategias de resolución de conflictos.
  • Tiendo a agrupar a los alumnos de un modo heterogéneo. Me fijo sobre todo en los niveles de rendimiento e interés, pero considero el sexo y la diversidad cultural como secundario.
  • El trabajo en grupo y el individual se complementan. Creo que los dos son muy importantes además de que así se atienden a las necesidades de todos los alumnos.
  • Evalúo el trabajo realizado pero también el funcionamiento del grupo como equipo de trabajo. Es más, me gusta que al final hagan una reflexión sobre el proceso y que analicen qué ha ido bien y qué no y por qué, para poder tenerlo en cuenta en los siguientes proyectos.

Sin embargo, mis puntos flacos son:

  • Los roles: no suelo definir las tareas de cada miembro del grupo, dejo que ellos se organicen. Y me he dado cuenta de que no saben. Y tras varios proyectos, siguen sin saber. Hay equipos que se organizan muy bien, pero otros no lo consiguen y necesitan un poco de guía al respecto. Suele pasar lo de siempre: que unos dirigen y otros esperan instrucciones, y si no se las dan, no hacen nada y se escudan en “es que no me han dicho qué tengo que hacer”. Y por más que insisto en la necesidad de la iniciativa personal, esto no se soluciona. La respuesta está en la asignación de roles, creo.
  • La evaluación: me cuesta mucho evaluar los trabajos. Me falta estructura. A veces les evalúo de forma individual, si he conseguido ver su implicación, y a veces en conjunto. He visto en las rúbricas y la asignación de roles la solución a este problema. Así puedo sistematizar la evaluación y es una gran oportunidad para que ellos vean, con antelación, qué se espera de ellos.

Así que estoy deseando que me llegue el libro para devorarlo y aprender más sobre las rúbricas para empezar a implementarlo.

¡Gracias por leer!

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