¡Ay! ¡Cómo me gustan estas actividades de introspección!
Siguiendo la rúbrica de
evaluación de competencias digitales, salgo mejor parada de lo que pensaba.
Todo lo que tiene que ver con lo digital me crea al comienzo un poco de
desazón, porque me apaño, pero no acabo de entenderlo bien. Y esperaba peor
puntuación. No llego al 4 en ninguna, y del 1 estoy muy lejos; me muevo
básicamente en el 3, si es que he entendido bien los niveles de consecución de
las competencias (porque en algunos casos creo entenderlo, pero no estoy segura
al 100%). Sin embargo, me encuentro en el nivel 2 en la capacidad relacionada
con los aspectos legales y éticos relacionados con el uso de las TIC y en la
capacidad de utilizar herramientas de trabajo colaborativo.
Sin embargo, no puedo dejar de
pensar que es un falso 3, porque al igual que los alumnos se apañan pero no
saben distinguir un navegador de un buscador, yo sé realizar muchas actividades
y utilizar diferentes herramientas pero me faltan nociones básicas que me hagan
comprender los mecanismos fundamentales que las sustentan.
Creo que para mejorar mi
competencia digital a la hora de trabajar el ABP en mi clase necesito:
-
Comprender pequeñas nociones básicas. Tener esas
lagunas tal vez no me impida desarrollar mi actividad, pero no me deja realizarla
sintiéndome segura y confiada.
-
Tener un mayor conocimiento de apps útiles en el
entorno educativo.
-
Conocer y manejar herramientas de creación y
edición de contenidos digitales: por ejemplo, he creado un juego de mesa para
que mis alumnos comprendieran mejor el aparato circulatorio, pero lo he “dibujado”
en Word. Estoy segura de que existen infinidad de software mucho mejores para
este propósito, pero ni los conozco ni los sé utilizar.
-
Conocer los principios legales y éticos en la
utilización, publicación y difusión de información y contenidos digitales, y saber
cómo gestionar la privacidad.
¿Y qué propuesta colectiva de
formación sugiero para la mejora de la competencia digital?
ü Propongo
un trabajo colaborativo en el que los participantes hagan un trabajo de búsqueda
y clasificación de apps útiles por áreas (aunque por supuesto se utilicen
de forma transversal en los proyectos), y dentro de las áreas, por bloques
(simplemente para acceder a ellos de forma más fácil).
ü Además,
no estaría mal disponer de una plataforma en la que poder consultar “aquello
que jamás nos atrevimos a preguntar”, como por ejemplo: ¿Qué es Creative
Commons y cómo funciona? (Pregunta real de servidora, confieso).
ü Y
ya puestos, añado: Cómo enseñar, a través del ABP, competencia digital a los
alumnos. Centrándonos en temas tales como: capacidad para filtrar y
clasificar la información de la web según los intereses, aspecto que considero
importantísimo y que les cuesta mucho aprender.
ü ¡Se
me olvidaba! Potencialidades educativas de la Raspberry Pi o similar.
La tecnología avanza cada vez más
deprisa y yo he visto cómo, de repente, en pocos años, me he quedado descolgada
y desfasada de todo lo que se movía en el ciberespacio. Al querer ponerme al
día, se me ha hecho una montaña. Es todo muy intuitivo, pero son muchas
herramientas que pueden aportar una barbaridad en el ABP y a veces siento que
no puedo abarcarlas todas. One bite at a time, supongo. Lo que está claro es
que hay que intentar estar digitalmente actualizados. Hoy en día no nos podemos
permitir el lujo de ser maestros y profesores analfabetos digitales.
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