miércoles, 25 de abril de 2018

A propósito de los webinars. Semana 2.


Se nos propuso en esta segunda semana ver dos webinars de ediciones anteriores y reflexionar sobre ellos.

En el primero comentaban cómo habían recibido aquel primer Mooc sobre ABP que habían realizado y me gustó escuchar dos reflexiones que coincidían con mis impresiones. La primera, la sensación de estar ante algo grande: nadie me había hablado del Mooc ni sabía cómo era ni en qué consistía, lo vi anunciado el mismo día que comenzaba y a los cinco minutos estaba registrada. No esperaba tal cantidad de trabajo ni tanta organización. Estamos muy poco acostumbrados a ver cursos, eventos, etc, bien organizados (al menos yo) y no podía creer dónde me había metido. Estaba entusiasmada. Pero claro, esto me llevaba a la segunda sensación, también compartida con los participantes del webinar: verlo todo de color de rosa dentro del Mooc, hacer un diseño que en tu cabeza funciona de forma ideal, y llegar a clase y que se te caiga el alma a los pies, porque tus alumnos de sexto quieren hacer lo que llevan ocho años haciendo: escuchar una explicación y rellenar huecos que tengan que ver con ella. Y lo que cuesta sacarles de ahí…

Me llamaron también la atención los consejos para los novatos del Mooc. Me venían que ni al pelo: piensa en pequeño (ve de menos a más) y haz un prototipo de plastilina. ¡Vaya! Todo lo contrario a lo que hice: pensé en grande y mi prototipo de proyecto fue más bien un proyecto mínimo viable. Y el caso es que antes de escuchar los consejos, ya sabía de algún modo que precisamente eso fallaba. Me reconozco bastante inflexible y sé que a través de este curso puedo aprender a flexibilizar un poco. Seguramente tenga que cambiar tareas o algún otro aspecto del proyecto, y me va a costar, pero me acordaré del consejo del prototipo de plastilina e intentaré llevar los cambios lo mejor posible, como parte del proceso de creación.

También me interesaron las reflexiones acerca de cómo trabajar con ABP en un centro tradicional y de cómo intentar cambiarlo. Y es que estoy en esas. Los comentarios no fueron muy alentadores, pero prefiero esos comentarios realistas a los ilusionantes, porque me los creo más. Sé que hay que luchar y no rendirse, pero después de ocho años nadie se contagia. Los compañeros hablan muy bien de cómo trabajo, pero no quieren hacerlo. Y el equipo directivo tiene ideas diametralmente opuestas. Y es que estoy de acuerdo en qué aspectos son importantes a la hora de transformar un centro y mantenerlo: que el equipo directivo tire, que la formación por sí sola no sirve sino se consolida y que el ABP necesita mucha coordinación.

Y por último, me gustaron algunos comentarios que me hicieron imaginar un centro que trabaja con proyectos por dentro. Siempre me he preguntado cómo es posible la organización del ABP con lo estrictos que son con los horarios desde inspección. Y Amparo Hidalgo lo explicó muy bien. Los horarios hay que romperlos, como se pueda, y la labor del equipo directivo es ser facilitador. ¡Yo quiero trabajar en un centro así! Que yo ahora mismo sólo encuentro barreras. Pero sé que encontraré mi sitio y podré ayudar a mis alumnos de la mejor manera que sé.

¡Hasta pronto!

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