Cuando empecé a leer qué
actividad estaba propuesta para comenzar la quinta semana del Mooc, no lo pude
tener más claro. Sabía exactamente a quién quería mandarle la tarjeta de
agradecimiento. Es más, me chifla la idea, porque realmente estoy MUY agradecida.
Pero claro, tengo que enviar tres
tarjetas. Comenzaré con la primera, con el origen de que yo esté haciendo este
Mooc.
Hace poco más de dos meses, tuve
una reunión con Sofía González y Natalia Hernández y me hicieron dos regalos
maravillosos: el préstamo del libro “Viaje a la escuela del siglo XXI” y un
consejo: hazte una cuenta en Twitter. Esa misma tarde ya estaba en la red
social y empecé a salir de mi burbuja. Descubrí un microcosmos educativo. ¡¿Qué
digo, microcosmos?! ¡Macrocosmos! ¡Universo! No estaba sola y tenía muuucho que
aprender. Por fin todas mis inquietudes podían empezar a tomar forma, por fin
sabía qué tenía que hacer (hasta entonces quería cambiar pero no sabía cómo).
Ahora no entiendo ni concibo cómo podía estar en la inopia de aquella manera,
pero lo estaba. Hace poco más de dos meses.
El segundo agradecimiento va para
Alicia Cañellas, Ramón Rodríguez, Antonio Garrido y Fernando Trujillo. No sé
qué cantidad de gente está participando activamente en este Mooc, pero es
increíble cómo siempre estáis ahí para dar ánimos a todos y cómo os leéis
nuestras tareas. Es que os las leéis, se nota. Pero, ¿cómo os da tiempo? Se
percibe que os gusta lo que hacéis y que creéis en ello.
Y además de esto, nunca he hecho
un curso en el que estuviera deseando que llegaran nuevos retos para ponerme
manos a la obra, en el que no me diera pereza hacer actividades que veía que no
servían de mucho o que no estaban bien definidas y con las que me sentía
perdida. He comprobado, por fin, como SÍ se puede enseñar una metodología con
coherencia, de modo que sea contenido y forma, con actividades útiles que
enseñan no sólo estrategias y procesos sino herramientas interesantes para
desarrollarlos. De verdad, no he hecho un curso así en mi vida, y no he
aprendido tanto en tan poco tiempo. Duermo poco, pero merece la pena. ¡GRACIAS!
Y por último, gracias, Cristina
López. Para mí siempre has sido un referente. En cuanto supe que tenía que
buscar socios, pensé en ti. Y no me equivoqué. Sólo espero que algún día
podamos trabajar juntas, pero juntas de verdad, en un entorno adecuado con un
clima benigno 😉. Porque intuyo que puedo aprender mucho de
ti, y porque sí, porque me caes muy pero que muy bien.



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